viernes, 12 de mayo de 2017

NO LLUEVE NADA


Hace un tiempo plantaron en el patio del colegio tres cerezos. Con la llegada de la primavera salieron sus hojas, brotaron sus flores y alguna cereza que otra apareció (y desapareció).

Pero como no llueve apenas nada, estos cerezos han empezado a ponerse un poco tristes, así que hemos decidido regarlos un poquito todos los días para que cojan fuerzas.




Como no tenemos regadera, pues con una botellita de plástico, ¿no?


Lo importante es el contenido y no el continente.




Y aunque cerezas sabemos que no vamos a comer ya este año, pues por lo menos que crezcan para verlos más altos (como nosotros lo seremos) el próximo año.

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