viernes, 10 de febrero de 2017

EL AEROPUERTO

Por fin llegó el gran día. Después de unos días preparando nuestro viaje a la India, llegó el momento de coger el autobús para ir al aeropuerto. La verdad es que han sido unos días muy intensos preparándolo todo: hemos tenido que hacer el pasaporte, mirar el itinerario y buscarnos la vida para obtener 500 eurillos para pagar el viaje, pero ha merecido la pena.

Lo bueno que tiene contratar un viaje programado es que la agencia se encarga de todo. A primera hora de la mañana una chica de la agencia nos vino a recoger a nuestra clase. ¡Qué simpática!


Nunca antes habíamos estado en un aeropuerto. Todo era enorme y fantástico. Se nos iban los ojos por todos lados. Allí estaba nuestro avión esperándonos.


Había 40 sillas de colores con sus correspondientes números esperando a que embarcásemos.


No sin antes pasar por el detector de metales y el control de la policía. 


Lo primero que hicimos al llegar al aeropuerto fue ir al mostrador de facturación a recoger nuestro pasaje de avión, que pagamos con un billetito morado de 500 euros.







Una vez recogido el pasaje, nos dirigimos hacia el detector de metales y el control de acceso al avión, donde nos esperaba un policía muy desconfiado, nuestra agente de viaje y la piloto del avión.


El policía nos explicó que debíamos entregarle el pasaporte para comprobar nuestra identidad y seguidamente pasar por el arco de seguridad. Nos comentó también que estaba buscando a unos sospechosos buscados por la policía.


Y poco a poco comenzamos a entregar nuestros pasaportes al policía y nuestro pasaje a la azafata-agente de viajes... (estaba pluriempleada esa mujer).


En un instante todo se paralizó. El policía sospechó de uno de nosotros, concretamente de Carlos, que iba con unas gafas de sol y un bigote, y que no se parecía en nada a la foto del pasaporte.


Pero lo dejó pasar y continuamos con el trasiego.






Nuevamente el policía detuvo a uno de nosotros. Paró a Diana y la preguntó si no era su cara la que aparecía en el cartel de los más buscados. Obviamente ella lo negó categóricamente.




Suele pasar que siempre alguno llega el último y hay que avisarle por megafonía.


Una vez embarcamos nos sacamos una foto para el recuerdo.


La azafata nos explicó algunas medidas de seguridad en caso de despresurización de la cabina: ponerse la mascarilla...


...y en caso de caída del avión, ponerse el flotador.


La piloto nos dio la bienvenida y nos informó del tiempo apacible que íbamos a tener: ausencia de turbulencias.


Seguidamente, la jefa de pista del aeropuerto instó a la piloto a realizar las maniobras de despegue.


Y en un tris tras estábamos tomando un tentempié en pleno vuelo. Se nos hizo raro que la piloto no estuviera a los mandos del avión, pero supusimos que estaría funcionando el piloto automático.


Casi sin darnos cuenta la piloto nos informó de que estábamos a punto de aterrizar, así que nos abrochamos nuevamente el cinturón de seguridad para tomar tierra. Nos pusimos todos supercontentos por haber llegado a nuestro destino.


Una vez nos bajamos del avión una india nos puso un bindi en la frente.



Y para acabar, unas fotos mirando el paisaje.




¡¡Buen viaje!!


1 comentario:

  1. Un viaje precioso 😍! Me a encantado el detector de metales jjj

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